Crisis del Coronavirus. Las empresas deben protegerse

La crisis del Coronavid-19 nos pone frente a frente con nuestros comportamientos más primarios. Estamos programados como sapiens para detectar señales de alarma y reaccionar de forma ágil para evitar riesgos que nos pudieran causar la muerte.

Aunque nos empeñemos en creer que somos mucho más sofisticados que los primeros hombres del neolítico, realmente, hemos evolucionado poco.

El miedo y la incertidumbre es el combustible de las crisis y de las emergencias. De hecho, nos enfrentamos a una emergencia global, no porque ya se trate de una pandemia, sino porque los medios de comunicación, las redes sociales y al Dark Social se han encargado de expandirlo hasta calar de forma profunda en nuestras sociedades. La brutal consecuencia de esto la hemos visto con la decisión de suspender el Mobile en Barcelona y las pérdidas económicas y de confiabilidad que supone.

Desde el punto de vista del negocio las compañías deben prepararse ya para las consecuencias que están por venir. Es cierto que no todos los sectores tienen el mismo nivel de riesgo. Sin duda hay algunos como el del transporte (aerolíneas) y el del turismo que van a ser los primeros perjudicados. Junto con ellos, la automoción, la manufactura electrónica y la energía serán los siguientes en sufrir el impacto. Pero, en cualquier caso, puede afectar a todos. E incluso aunque esta ola epidémica remita, se puede producir una segunda oleada aún más potente y de consecuencias más graves como ya ocurriera en el pasado con otras pandemias.

Qué pueden hacer las compañías

Si aún no lo han hecho las empresas deberían de forma inmediata construir todo un sistema de escucha, anticipación, y  procedimientos de actuación. Tres pilares de acción esenciales.

Veámoslo por pilares.

  • Mientras se construye toda la estrategia de prevención y gestión se debe implantar de forma urgente todo un sistema de escucha activa capaz de aportar a la organización todas las señales de alerta que puedan producirse con el fin de poder ser analizadas de forma constante y, en función de las tendencias existentes, realizar las mejores recomendaciones de actuación, así como poder anticipar escenarios de riesgo.
  • Anticipación. Es sin duda el pilar vital en este momento, cuando aún la ola no nos ha golpeado, si queremos ser más resilientes cuando llegue el impacto. Debemos anticipar todos los posibles escenarios de riesgos y sus factores agravantes para fortalecer nuestras estructuras, procesos y alianzas de cara a preparar los mejores planes de contingencia.
  • Actuación. Toda la inteligencia y la anticipación que podamos reunir debe permitir a las organizaciones desarrollar sus planes de contingencia. Cuanto más trabajados y específicos más resilientes seremos cuando la crisis nos alcance. Ya sabe. Trabaje sobre la cadena de suministros, la reducción en los tiempos de la toma de decisiones, refuerce sus amortiguadores financieros,…

En Señor Lobo & Friends estamos preparados para darle soporte en estos momentos de incertidumbre.

@LuisSerranoR

Director general

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